
Día nublado que amenazaba con lluvia, pero que trajo una buena nueva, pues Francis, casi recuperado, esperemos que el otro accidentado, Pedro, lo haga en el menor tiempo posible, se unió de nuevo al grupo y aunque según el nos dijo, se encuentra bajo de forma, por la falta entrenamiento desde el fatídico día 2 de Mayo, no se arrugo y de nuevo compartió horas de bici con nosotros. A pesar de lo adverso del tiempo, el grupo fue mayor que el día anterior, uniéndose de nuevo Susana y Sharon. Salida hacia La Madera y a los pocos kilómetros, a la altura de los depósitos del agua, por falta de aviso de los baches, pinchazo de Óscar, aunque todos pensaban / mos, que el afectado era Francis ( que cabrones somos) por la mala suerte que le acecha de un tiempo a esta parte. Una parte del grupo continuo ruta y media docena de nosotros, nos quedamos, para ayudar a repara el pinchazo. Una vez reparada la avería, retomamos la ruta en dirección a La Madera, el equipo mecánico de Óscar, en grupo compacto, en la subida y la bajada, hasta llegar a Noreña, donde nos esperaba el resto del grupo, para así continuar por La Pola, donde sin aviso, Francis dio la vuelta, por la falta de forma, hasta la Carcavada, donde tomamos el desvío hacia La Campa, en buena armonía, hasta el comienzo de la subida, donde los tres de día anterior, nos quedamos rezagados de nuevo, hasta llegar al alto, donde nos esperaba Óscar. Lanzados hacia abajo a buen ritmo, llegamos al cruce con la carretera que va a La Encrucijada donde nos esperaba Tomas y en buena compaña, continuamos al punto de reunión en la pastelería de Villaviciosa, para reponer fuerzas. A partir de aquí, salimos en grupos reducidos, primero Gilberto, después las dos chicas y mas tarde el resto del grupo. Comenzando a subir el Pedrosu, el grupo de nuevo se partió, en tres grupos mas (ahora les tocaba hacer de gregarios de Reina a Joaquín y Óscar). En el grupo del medio, en el que yo iba, el del medio, Tomas se marcó un trote cochinero, que a mas de uno nos atufó, pues a poca distancia llevavamos a Andrés y pretendía cogerlo antes de llegar al alto. Sin aminorar el ritmo, comenzamos el tramo llano que nos llevaría a la carretera general, para continuar a buen ritmo durante la bajada. Al comenzar la subida desde le río España, encontramos a Gilberto y metros después a Susana, que según ella, estaba pagando los esfuerzos realizados el día anterior, en un entrenamiento de calidad en San Esteban de Pravia. Aminoramos un poco la marcha ( a alguno nos vino como anillo al dedo), para acompañar en el resto de la subida, a los dos, hasta el punto de reunión en el alto del Infanzón. Momentos antes, habíamos encontrado a Laso, que me quería ajusticiar, pues según el, habíamos atajado, para no hacer el tramo pestoso de la zona del golf y habíamos llegado a la vez que el. Un vez llegamos nosotros, el resto del grupo, menos Tomas y yo, continuaron la marcha ( casi todos tenían prisa). Nosotros, nos quedaríamos a esperar a Joaquín y Óscar que hacían compañía a un apajarado (según el decía) Reina. Una vez todos arriba, comenzamos el último tramo para llegar a nuestras respectivas casas, esperando un nuevo fin de semana, para compartir ruta y charleta con unos buenos compañeros

1 comentario:
La otra (media) crónica:
Bueno aquí estamos después de un tiempo de obligado reposo para volver a compartir con todos vosotros esas mañanas "findesemanales" que tanto nos presten.
El "mono" era ya muy grande y decidí reaparecer aunque fuese durante unos pocos kilómetros.
Después de los saludos de rigor y del "parte de guerra", partimos de Las Mestas con un día nublado que amenazaba algo de lluvia.
Como comenta Gelín pinchazo de Oscar, aunque todo el mundo estaba convencido de que era yo el protagonista, convirtiéndome en "el ojo que casi todo lo juna".
Después de la oportuna reparación subida a la Madera, que ahora que nadie me escucha puedo decir que casi me reventáis. (No podéis ver tanto Giro que luego vais como motos).
Descenso prudente y charla con Tomás en la que le comento que la rodilla me está empezando a pasr factura y que en Pola me doy la vuelta, le encargo que me despida de vosotros y regreso a trote cochinero hasta Gijón.
Ducha reparadora y a votar con la familia para después tomar una cerveza aún más reparadora.
En definitiva muy contento de volver aunque fuese por poco tiempo a la carretera y a ver si esta semana puedo salir algún día por la tarde para proseguir poco a poco la recuperación.
El ojo que todo lo juna (con permisu del "Pata")
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